martes, 3 de junio de 2014

“Definiciones del pensamiento económico de Alberto J. Pani en el periodo revolucionario” en: Caleidoscopio Revolucionario. Miradas y estudios en torno a la Revolución Mexicana

Resumen:


Se perfilará el pensamiento económico de Alberto J. Pani (1878-1955) con base en una semblanza biográfica, ya que siendo partícipe de la transformación del régimen emanado de la Revolución en el orden gubernamental porque colaboró con el Primer Jefe de la Revolución, el Gral. Venustiano Carranza (1859-1920), se convirtió por su ideología, en figuras claves del nuevo grupo revolucionario por su internacionalización y habilidad en las negociaciones internacionales, Pani fue enviado especial como delegado de la Comisión Unida México-Americana, diplomático y secretario de Relaciones Exteriores. A los cuarenta y cinco años, asume la Secretaría de Hacienda en el gobierno de Álvaro Obregón (1923-1924), continuando con la misma labor con su homólogo el Gral. Plutarco Elías Calles (1924-1927).

Enlace Caleidoscopio Revolucionario miradas y estudios en torno a la Revolución Mexicana

martes, 17 de septiembre de 2013

La hermenéutica histórica y la teoría de la recepción en historiografía

La teoría de la recepción analiza los procesos de significación del otro, en el proceso de construcción del conocimiento, y los resultados que arrojó a la historia; la habilidad en ello nos ayuda a reconstruir las expectativas, las experiencias de vida y la realidad socio-cultural. Tomando en cuenta el concepto de otredad, se puede reconocer el lugar social del texto; es decir, la percepción del lector y la comunidad de interpretación.

miércoles, 16 de enero de 2013


La transición fiscal en la reconstrucción mexicana

Martha Beatriz Guerrero Mills


Resumen del Documento de Trabajo

La propuesta de este trabajo es estudiar el sistema fiscal mexicano durante la posrevolución, las estrategias particulares utilizadas por los secretarios Alberto J. Pani y Luis Montes de Oca, que coadyuvaron  a establecer el régimen de gobierno bajo el principio dominante de reconstrucción, como parte de las funciones gubernamentales de la Secretaría de Hacienda. Se describen los principales problemas de la  política interna, como fueron el sanear el déficit de la cuenta corriente,  durante el período histórico de 1924 a 1934, lo que implicó generar una rehabilitación fiscal, equilibrar el gasto público, coordinar diversos programas de desarrollo y poner orden a la anarquía prevaleciente entre la federación, los estados y municipios; debido a que existía una doble imposición y una clara dependencia de gravámenes del exterior. En este proceso, para conciliar intereses, requirieron garantizar la ejecución, financiamiento de sus programas y organización de los recursos económicos con base en una reforma fiscal, lo que implícitamente significó la reasignación de responsabilidades, implicó un reacomodo de fuerzas, un consenso y una negociación, con aquellos grupos sociales privilegiados por el régimen anterior.


El IELAT publica el Documento de Trabajo número 40, correspondiente al mes de julio de 2012, lleva por título: Fiscalidad en América Latina- Monográfico Historia, que recoge los artículos seleccionados en el marco del Call for Papers sobre Fiscalidad en América Latina que convocó el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Alcalá. Este número presenta los artículos relativos a la temática histórica.
    
Descargar el documento en:http://www.ielat.es/


miércoles, 2 de enero de 2013

lunes, 28 de noviembre de 2011

Frank Tannenbaum Biografía

Por: Martha Beatriz Guerrero Mills

Frank Tannenbaum (1893, Austria- 1969, New York) 


Frank Tannenbaum nació en Brod, una pequeña provincia de Austria (Galicia) en 1893, donde creció dentro de un ambiente de carencias y sujetos a los designios de la tierra y la labranza; junto sus padres y sus hermanos menores Louis y Estelle migran hacia Estados Unidos en el año de 1904, trascurriendo los últimos días de su infancia en una granja en la localidad de Berkshire Hills, cerca de Great Berrington, Massachusetts. En esta pequeña población asistió a la escuela elemental y desarrolló las bases teológicas del judaísmo.  A la edad de 13 años decido probar nueva suerte en Nueva York, aunque regresa a su terruño paternal constantemente. Una vez establecido en la ciudad trabajó arduo como mozo y operador de elevadores, asistiendo a las clases nocturnas en Ferrer Modern School (entre la 63 West y 107th Street) en Manhattan, en nombre de un anarquista español llamado Francisco Ferrer y Guardia. Aquí estudiaron intelectuales anarquistas, lideres de trabajadores radicales y activistas sociales como Emma Goldman, Alexander Berkman, Lincoln Steffens y Alexander Berkman (Sasha) quienes discutían y se formaban académicamente, dominados por un espíritu milenarista promovieron un cambio social incluyente en el periódico Mother Earth.

A mitad de la década de 1910, Tannenbaum se interesó en los problemas de laborales, el desempleo y la política impulsada por los “Wobblies” que eran los trabajadores afiliados al Industrial Workers of the World (IWW) donde al cabo de poco tiempo se volvió líder, bajo las demandas específicas de los trabajadores como lo son la reducción de la jornada laboral, incrementos salariales y mejorar las condiciones en el trabajo. Sin embargo, el desempleo fue el problema que más se aquejaban, en el invierno de 1913 y 1914 cientos de desempleados vagaban por las calles en busca de un espacio, al no correr con suerte encontraron apoyo en la IWW. El 1 de marzo de 1914, Tannenbaum, líder del Ejército de Desempleados que era un grupo de 300 desalojados se manifestaron en la Primera Iglesia Presbiteriana demandando comida y refugio, al cabo de algunos días se fueron sumando una serie de manifestaciones en las iglesias donde exhortaban una jornada laboral máxima de 8 horas diarias y un salario mínimo de 3 dólares diarios.[1] Dichas sublevaciones consideradas anarquistas lo condujeron a la penitenciaria Blackwell’s Island, donde habló en su propia defensa condenado con una multa de 500 dólares y un año de prisión.

A pocos días de su liberación, Max Eastman le ofreció empleo temporal en el Masses, donde colaboró durante 3 meses, ahí escribió 3 artículos sobre las condiciones y precaridades de la vida en prisión. Con base en esta experiencia se interesó en el análisis sociológico del crimen y la organización de las prisiones estadounidenses, recorriendo setenta penitenciarias. Estableció amistad con Thomas Mott Osborne quien lo apoyó para obtener un confinamiento voluntario en la prisión de Sing Sing, en esta estancia escribió los libros: Wall Shadows: a Study in American Prisons (1922), Osborne of Sing Sing (1933) y Crime and the Community (1938)  donde trata las formas de cómo se conducen estas instituciones totales y la adaptación de una nueva forma vida y los roles que se juegan dentro de éstas.

El verano de 1915 Tannenbaum ingresa a Columbia Collage, ahí conoce a Joseph Freeman (quien será en futuro editor de las revistas The liberador y The New Masses) con quien entabla muy buenas relaciones porque pertenecieron al mismo ghetto, aunque no participaron activamente en las causas sionistas.

Tannenbaum ingresó a la American Federation of Labor en 1917, donde se interesó en el movimiento obrero, el sindicalismo y la democracia industrial.

En Agosto de 1918 tiene que interrumpir sus estudios para realizar su servicio militar que se prologó hasta febrero de 1919. Después de graduarse del Collage en 1921 con mención honorífica en economía e historia, recibió la llave Phi Beta Kappa.

En 1921, publica su primera obra The Labor movement: Its Conservative Functions and Social Consequences, la cual está dedicada al profesor anarquista Jonh Dewey.[2] En este ensayo se muestran abiertamente las características claves para entender el pensamiento teórico-económico de Tannenbaum, ya que rechaza el liberalismo económico clásico como sistema que debiera regir a la sociedad, concebía a la “dictadura del proletariado” como un proceso histórico por el que se encaminaba el movimiento obrero. Resalta la importancia y la función social de los obreros como baluartes de la comunidad. Además prestó atención en los asuntos educativos: la capacitación, el desarrollo de la autoestima, el civismo y la profesionalización de los obreros como necesarios para crear una ‘mancomunidad cooperativa’ y una ‘comunidad democrática’.[3] Treinta años después, Tannenbaum escribe A Philosophy of Labor (1951) donde expone una filosofía ajena a los designios del marxismo y del individualismo heredado de la Revolución Francesa, propone incluir por la vía institucional los valores morales en un trato de unidad, seguridad, justicia, libertad y lucha. En estas publicaciones se eleva la importancia del sindicalismo como ‘representacion funcional’

En 1922-1923, Tannenbaum es articulista de la revista Century, ello lo condujo a viajar hacia México para conocer los problemas nacionales. En 1924, la revista cambió de nombre llamándose Survey, la dirigía Thomas Mott Osborne y participaban escritores como John Dewey, Samuel Gompers (líder de AFL), Ernest Gruening, Samuel Guy Inmman, entre otros. Los principales temas que trataban fueron la negritud en Estados Unidos, los problemas en Irak, en la Unión Soviética, y en México. Este último, gracias al corresponsal Tannenbaum quien entrevistó a personalidades como Plutarco Elías Calles, Felipe Carrillo Puerto, Manuel Gamio, Carleton Beals, Pedro Enriquez Ureña, José Vasconcelos, Ramón Negri, Dr. Atl y Diego Rivera. A partir de estos artículos Tannenbaum se enfocó a tratar los asuntos de la revolución, la reforma educativa, los problemas para la estabilidad política, la reforma agraria, las asociaciones agrarias y laborales, las relaciones iglesia y Estado, así como, el renacimiento artístico y la incorporación del indio dentro de la vida nacional.[4]

En su estancia en México como articulista, consultó información estadística, visitó bibliotecas, confrontó sus ideas con los intelectuales y políticos mexicanos. Recorrió parte del país, pues al relacionarse con altos funcionarios del gobierno mexicano como el embajador Manuel Tellez, obtuvo un pasaporte para la realización de sus investigaciones y entrevistarse con el Gral. Plutarco Elías Calles, quien le expide: “a las autoridades civiles y militares de toda la República dar facilidades a Frank Tannenbaum, quien recorre el país en viaje de estudio.”[5] Así obtuvo el trasporte de tren gratuito y recorrió desde Sonora hasta Yucatán. Durante el viaje al sureste mexicano, entabló contacto con Moisés Sáenz y Miguel Othón de Mendizábal, a quienes, años después, les dedicó la obra México: The Struggle for Peace and Bread de 1950.[6]

Desde la conformación de la CROM (Confederación Regional Obrera Mexicana) se dio un apoyo sustancial e ideológico por parte de intelectuales estadounidenses, por el área gubernamental incidió Samul Gompers director de la Pan American Federation para contrarrestar las tendencias bolcheviques. Por el área progresista atrajo a Carleton Beals, Ernest Gruening, John Dewey, Bartram D Wolfe, Catherine Anne Porter, Alma Reed y Frank Tannenabum.

En su segundo viaje por México a finales de 1923 y 1924 vivió de cerca los conflictos entre Obregón y Adolfo de la Huerta. Documentó la rebelión Delahuertista cuyo daño causó la muerte del gobernador socialista de Yucatán Felipe Carrillo Puerto. Para ese momento apoyaba las iniciativas de Obregón por lo cual dedicó varios de sus artículos a los logros del régimen. A finales de 1924, Tannenbaum junto con Samuel Gompers como delegados de la AFL viajaron juntos desde Texas a la ciudad de México para asistir a la toma de posesión de Plutarco E. Calles el 30 de noviembre. Morones les dio un grato recibimiento. Gompers de regreso a casa muere el 13 de diciembre de 1924.

Tannenbaum ingresó en el primer programa de doctorado de la recién inaugurada Facultad de Economía del Brookings Institution, en Washington, D.C., ahí desarrolló la tesis sobre México denominada: The mexican agrarian Revolution, que después fue publicada en 1929.[7] En su tesis realizó una investigación sobre la tenencia de la tierra y el impacto de la reforma agraria, durante la realización del reparto agrario. La temporalidad de este estudio abarca de 1910 a 1928. Para Tannenbaum el movimiento obrero de la CROM era ‘la gran fuerza socializadora y organizadora del México moderno’ y al general Plutarco Elías Calles  lo presentó como ‘el primer presidente laborista del continente americano’. [8] Tannenbaum mantuvo amistad con Lázaro Cárdenas, por más de treinta años, a quien se refería afectuosamente como ‘mi general’ en sus entrevistas y en sus cartas.

Frank Tannenbaum fue un científico social que incluyó herramientas interdisciplinarias para sus análisis, parte desde la historia para generar una visión global del panorama mexicano y describir su realidad. Hablaba fluidamente el español aunque nunca escribió en este idioma por carecer de los elementos gramaticales. Las más importantes obras dedicadas específicamente a los aspectos mexicanos son: Mexican Agrarian Revolution (1929), Peace by Revolution: An interpretation of Mexico (1933) y México: The Struggle for Peace and Bread (1950). Los cuales se centran en el transcurso de la Revolución Mexicana, tratando los temas desde un aspecto histórico de las condiciones sociales, económicas, raciales y culturales.

La narración de su presente inmediato lo lleva hacer uso de la historia política del período de la Revolución, porque fue testigo y receptor de ella; así como, mira un pasado más lejano como lo son las tradiciones, la cultura y la historia social para definir los rasgos del mexicano, la diversidad, multicultural y características históricas que han realizado la lucha social. Su visión como extranjero permite expresar los rasgos generales de la cultura, a partir de definir al mexicano, a la gente y a la sociedad, para referirse a la tradición, bajo su óptica como visitante, viajero, periodista, investigador y analista estadounidense que asimilaba la literatura oficial, su narración refresca la memoria de un pasado mexicano no libre de pobreza y contradicciones. Tannenbaum concibió a la Revolución Mexicana como una Revolución popular, caracterizada por una sólida participación campesina y la lucha por las tierras acaparada por los grandes latifundistas terratenientes: los hacendados, refleja que la Revolución Mexicana fue anónima, esencialmente por el pueblo, debido a que ningún partido organizó la lucha, ningún intelectual destacado presidió programas, doctrinas o trazó los objetivos revolucionarios; por ello, la describió como una revolución espontánea, campesina, en contra del sistema feudal y la absolución de hacienda que se había instalado desde el Porfiriato para instalar un sistema de ejidos. [9]

A la par con sus investigaciones sobre los problemas mexicanos incluye características sustanciales que afectan a todos los países latinoamericanos por lo que se encaminó a escribir las obras: Latin America: Whither Latin America? (1934), Slave and Citizen: The Negro in the Americas (1947), The United States and Latin America (1959) y Ten Keys to Latin America (1962); las cuales se caracterizan por ser análisis histórico e introductorio a los problemas económicos y sociales en una visión de conjunto para enfatizar fenómenos tales como el aislamiento de los pueblos, regionalismo, formación étnica, religiosidad, la hacienda, educación deficiente, el mestizo y caudillismo.

Como académico Frank Tannenbaum funda en la Universidad de Columbia, Nueva York, la cátedra: Latin American Seminar en 1944 hasta 1969, con la muerte del profesor el 1 de junio de 1969, quien presidía con notas en español y portugués, idiomas que hablaba con fluidez. Fue la guía de varios discípulos a quienes les interesaba conocer la realidad Latinoamericana. Durante los años del New Deal fue consultando para tomar iniciativas por medio de la Farm Security Bill. Entre los alumnos y participantes al seminario estuvieron Daniel Cosío Villegas, Germán Arciniegas, Mariano Picón-Salas, Arturo Uslar Pietri, José Luis Romero, Eduardo Santos, Gilberto Freyre, Luis Alberto Sánchez, entre otros. Frank Tannenbaum muere el 1 de junio de 1969 y la última obra que publicó fue The Balance of Power in Society.




[1] “Then an unexpected thing happened, which gave the situation compelling publicity. Out of the ranks of starved and frozen humanity the slogan came to visit religious institutions. The unemployed, led by a vivid youth named Fran Tannenbaum, began a march on the churches of New York... We all had love Frank for his wide-awakeness and his unassuming way. He has spent much of his free time in our office, reading and helping in the work connected with Mother Earth. His fine qualities held out the hope that Frank would some day play an important part in the labor struggle. None of us had expected however that our studious, quiet friend would so quickly respond to the call of the hour.” Emma Goldman, Autobiography,  apud. Joseph Maier and Richard W. Weatherhead, Frank Tannenbaum, a bigraphical essay,  New York, University Seminars, Columbia University, 1974, pág. 5
[2] “Griten in a bland, disarming style, the book predicted the dismantling of the existing economic and political order by organied laber and the establishment of ‘industrial goverment’ based on functional groups. The text was preceded out the transgressions of unions yet seemed oblivious to the revolutionary transformations Tannenbaum envisioned” Helen Delpar, “Frank Tannenabum, The making of a mexicanist, 1914-1933” op. cit. pág. 157
[3] Hale, op. cit., pp. 127-164
[4] En los artículos publicados en Century, comenta Delpar que: “Such an environment was likely to be congenital to Tannenabum, with his socialist orientation and long.standing belief in the redemptive power of organizad labor, wich appeared to be especially favores Ander Obregón and his successor, Plutarco Elías Calles. Certainly his first impression of México had been exptremely positive. ‘This is a country of the future. There is no wonderful spot on the face of the globe that ca compare to his...’ His personal interest in Mexico is also shown by his successful campaign to raise funds for the ‘miracle school’ he had visited in 1922. To this end he organized the Frienda of México Committe and enlited the support of such prominent persons as Thomas Mott Osborne, john Dewey, and Samuel Gompers.” Helen Delpar, op. cit. pág. 159
[5] Fideicomiso del Archivo de Plutarco Elías Calles y Fernando Torre Blanca, 5544, gav. 72, exp. 12, leg. 1. foj. 1, México, 1922.
[6] Frank Tannenbaum, “México: la lucha por la paz y por pan” en: Problemas Agrícolas e Industriales, México, trad. Manuel Sánchez Sarto, vol. 3, núm., 4, 1951.
[7] Frank Tannenbaum, Mexican agrarian revolution, Macmillan, Nueva York, 1929.
[8] Idem., “La revolución agraria mexicana”, en: Problemas Agrícolas e Industriales de México, Vol. 4, núm. 2, 1952, pág. 10.
[9] Confrontar con la obra de Peace by revolution: an Interpretation realizada por Tannenbaum en 1933, Hale, op. cit., pág. 157-158

jueves, 30 de junio de 2011

EL DEBATE HISTORIOGRÁFICO EN TORNO AL PROGRAMA AGRARIO DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA SUSCITADO POR FRANK TANNENBAUM Y LA RECEPCIÓN EN MÉXICO



Este ensayo parte de la inquietud de analizar la historicidad de la obra de Frank Tannenbaum y la recepción dentro de la academia mexicana, para contribuir a discernir, por una parte, el pensamiento e interpretación del autor; y por otra, el debate historiográfico suscitado por la academia mexicana con la traducción del ensayo La lucha por la paz y por el pan, en la revista Problemas Agrícolas e Industriales de México.[1]  

La envergadura de tal polémica indujo a estudiar las formas de desarrollo y los métodos de la política económica para alcanzar un ideal de Nación y promover la mejor vía de crecimiento económico. Los textos del analista húngaro-estadounidense Fank Tannenbaum (Austria, Galicia, 1893) son análisis de divulgación para el público estadounidense y con la traducción de la obra fue analizada por la academia mexicana y suscitó una importante polémica que responde a características específicas del contexto y las expectativas del futuro económico de México, por ello nos invita a realizar una reflexión sobre sus propuestas y matizar desde el ámbito de la historiografía, esta tarea pretende reconocer la palabra del autor, este hecho refleja una variedad de posibilidades para la interpretación semántica, a partir de escuchar la voz del otro y reflejar su significado, coherencia y sentido al discurso histórico como experiencia.[2] 

Es por ello que el método que se propone adaptar es la hermenéutica histórica, la cual se resume en cinco pasos que me he propuesto para materializar algunos paradigmas teóricos. 

En primer lugar analizar el tiempo histórico: abstraer el presente, mirar en retrospectiva, para construir el pasado; en segunda, definir las autodesignaciones de los sujetos históricos; tercera, la inclusión de la acción concreta, la mentalidad predominante en el público; cuarta, la historicidad del emisor: importancia del autor, representación, sus características; y quinta, la relevancia a futuro que tuvo el documento en acción; es decir la historicidad del receptor.

Una vez ubicado el espacio de recepción conviene indagar al autor de La lucha por la paz y por el pan: ¿por qué el titulo, cuándo se escribió, en qué tiempo, quién y qué escribió, en qué estaban pensando, cuáles fueron sus motivosy expectativas que se tenían para la publicación de la obra? Para dar respuesta a estas interrogantes demanda un acercamiento a las partes de intencionalidad, proyectar una comunicación textual e intertextual entre el autor y el lector.[3] 

En este sentido veremos al texto y observar la obra bajo dos vertientes de producción de sentido en cada horizonte de enunciación: el texto como producción cultural, y el contexto como posibilidades en la historia de una relación recíproca e intertextual.[4] 

El texto se nutre a su vez del contexto independientemente del autor, al ser capaz éste de mostrar la historicidad. El autor es resultado de una historia personal, pero a la vez colectiva, al ser un sujeto social le configura su tiempo y espacio temporal en su acto de escritura, lo cual da la posibilidad de la apropiación de múltiples explicaciones (de estilo, forma y contenido) para el análisis del texto y del contexto desde una visión historiográfica. Por ello, no hay que olvidar la temporalidad y especialidad, retomando al historicismo, debemos pensar en que cada texto y cada discurso están en función de la época que les tocó vivir. 

Nos queda claro que todo concepto varía y variará dependiendo de la historicidad del mismo texto. Así la realidad social adquiere otros matices con relación a la producción de sentido, esto es en observancia con el significado; sin embargo, consideremos ¿en quién recae la responsabilidad de otorgar el significado al texto: en el autor o en lector? Si bien, el lector necesita un horizonte referencial para asimilar el texto como un espejo de sentido –la idea metafórica del espejo es por el reflejo dialéctico que condiciona el pensamiento y la expresión escrita–, presentado a su vez como texto y alteridad, el resultado es una posición intersubjetiva, debido a la misma interpretación prefigurada por los prejuicios de los hechos históricos.[5]

Por ello haremos uso de la teoría de la recepción porque se analizan los procesos de significación del otro –visto desde el texto– en el proceso de construcción del conocimiento histórico para conocer el pensamiento, intelectualidad y formas sociales que desarrolla el planteamiento interpretativo. La comprensión de la obra se basa en múltiples factores de interés que va descubriendo el autor como la difusión y reestructuración del sentido. El lector es el agente que vincula los prejuicios, prefiguraciones y horizontes de expectativas del texto leído. Esta relación entre el lector y el texto es dialéctico y es un dialogo que posibilita un amplio proceso de comprensión e interpretación, que a su vez se convierte en un nuevo horizonte de experiencia. 

Para Gadamer la estructura de la experiencia deviene del análisis de la conciencia de la historia efectual, la experiencia vista como tradición, cultura e inmerso dentro del círculo hermenéutico. Así los niveles del entendimiento se diferencian de acuerdo con el yo, tu, ellos que viven la experiencia como proceso dialéctico del texto. De esta forma, la recepción del texto adquiere sentido como agente social. Al persuadir e indagar al texto para que adquiera una relación comunicativa.[6] 

El manejo de los horizontes de experiencia y horizontes de expectativa –expuestos por Koselleck y reafirmados por Ricoeur–, se aplican tanto para las historias narradas como para las historias vividas.[7] Proponen observar la historicidad presentada, representada, reconfigurada y refigurada de los discursos historiográficos;[8] aunque existen varias formas en las que podemos ver a los discursos históricos, podríamos conceptuar diversos horizontes, considerar ya no sólo al sujeto, sino a la forma, a la ideología, a los principios dominantes; porque el trabajo del historiador como interprete es la de delimitar la orientación y delimitación de ciertos universos del discurso, decodificar los mensajes y mostrar sus planos de expresión.[9] 

Una particularidad teórica en el plano de la otredad/alteridad que especifica la teoría de Paul Ricoeur quien distingue que la identidad personal está determinada por la relación de sus representaciones entre las cuales se encuentra: la identidad (ipseidad), la mismidad y la alteridad, la cual nos da reflejo para diversas dimensiones narrativas. [10] 

Otra cosa sucede si se empareja la alteridad con la ipseidad; una alteridad que pueda ser constitutiva de la ipseidad misma. Sí mismo como otro, sugiere en principio, que la ipseidad del sí mismo, implica la alteridad en un grado tan íntimo que no se puede pensar la una sin la otra, es por eso que: “la acción a los personajes del relato, engendra la dialéctica del personaje que es expresamente una dialéctica de la mismidad y de la ipseidad.”[11] Es sí mismo en cuanto otro y las variaciones del relato someten a esta identidad de esta otredad.

Si la representación realizada por Frank Tannenbaum sobre la Revolución Mexicana tiene un horizonte cultural específico, desde donde fue creado el texto, puede ser percibida con el sentido del relato, la interpretación y experiencias personales. 

La otredad, vista con la academia mexicana, mantiene una relación de legitimidad con el pasado, con la historia política nacional, ya sea para negar su validez, promulgar una remodelación, redefinir o matizar datos de la interpretación, porque el pasado no es algo que esté dado, sólo se puede llegar a él a través de los testimonios que han dejado; por ello, la necesidad de articular un relato coherente de la historia. 

En tanto que Frank Tannenbaum fue un economista escribió un ensayo histórico crítico que muestra las problemáticas y las condiciones políticas, sociales y económicas del atraso del desarrollo económico nacional. Entonces la recepción partió del prejuicio de que la Revolución fue agraria y después industrial por lo que respondió a un horizonte cultural y de enunciación para legitimar a la historia patria.  

Para lo cual se analiza el horizonte de cultural de Frank Tannenbaum y profundizar en sus criterios académicos donde partió su escritura y se delimitará el pensamiento económico que marca y delimita la ideología del autor. Asimismo se matizarán los horizontes de enunciación filosóficos, se indagará sobre sus categorías del ser mexicano, las tradiciones, la educación, la cultura y la raza, como principales componentes de las reflexiones de la escuela filosófica mexicana, el debate nacionalista y el grupo Hyperión como receptor del debate suscitado por Frank Tannenbaum. 

En páginas laterales observamos los planteamientos económicos, las propuestas de economía política para la industrialización y el agrarismo en el desarrollo económico mexicano en sus dos matices texto y contexto para conocer los alcances de cada propuesta y comparar la realidad concreta como resultado de las prácticas políticas de las décadas de 1940 e inicios de l950.

Continua en capítulos laterales



[1] Frank Tannenbaum, “México: la lucha por la paz y por pan” en: Problemas Agrícolas e Industriales de México, trad. Manuel Sánchez Sarto, vol. 3, núm. 4, México, 1951.
[2] Esto recae en el hecho que pensamos que leer es trabajar como arqueólogos de las palabras y los significados, penetrando los tiempos pasados y creados por la herencia cultural específica del autor. Como introducción a la lectura de la semiótica es recomendable el análisis de Michel Foucault, Las palabras y las cosas, México, Siglo XXI, 1968.
[3] Según Lledó: “La obra escrita que habla a un futuro lector existe como tal obra porque espera o busca respuesta. Si nadie escribe por escribir, todo escrito lo es para un lector. Por consiguiente, cualquier obra reclama en su misma estructura temporal al futuro lector o al intérprete para quien, en el fondo, se escribe. Lledó, Op. Cit. “La escritura”, pp. 69-95.
[4] La intertextualidad se refiere al hecho de la presencia, en determinado texto, de expresiones, temas, conceptos y rasgos estructurales o estilísticos procedentes de otros textos y que han sido incorporados a dicho texto en diferentes formas: como alusiones, imitaciones, citas o reacciones paródicas. Vid. Umberto Eco, Lector in fabula, Barcelona, Lumen, 1981 (ed. En italiano 1977).
[5] Hegel dice: El movimiento dialéctico que realiza la conciencia consigo misma, tanto en su saber como en su objeto, en la medida en que para ella el nuevo objeto verdadero surge precisamente de ahí, es en realidad lo que llamamos experiencia. Apud, Hans-Georg Gadamer, “Análisis de la conciencia de la historia efectual” en Verdad y método, Salamanca, Ediciones Sígueme, 1993, pág. 12.
[6] Cf. La posición de Gadamer con respecto a la fusión de los horizontes del comprender, que media entre el texto y su intérprete. ¿Cuándo convergen? En el significado de la misma interpretación; en el lenguaje, en los argumentos, en el diálogo, éstas son sólo expresiones de la hermenéutica. Considero que los horizontes no convergen pero mantienen procesos de significación, de características peculiares en su historicidad.
[7] En este sentido Koselleck mencionaba que: Así pues, permanencia, cambio y novedad se captan diacrónicamente, a lo largo de los significados y del uso del lenguaje de una y la misma palabra. La cuestión decisiva temporal de una posible historia conceptual según la permanencia, el cambio y la novedad, conduce a una articulación profunda de nuevos significados que se mantienen, se solapan o se pierden y que sólo pueden ser relevantes sociohistóricamente si previamente se ha realzado de forma aislada la historia del concepto. De este modo, la historia conceptual, en tanto que disciplina autónoma, suministra indicadores para la historia social al seguir su propio método. Koselleck, Reinhardt, Futuro pasado. Para una semántica de los tiempos históricos, Barcelona, Paidós, 1993.
[8] Ricoeur ha explicado la fenomenología de la temporalidad en tres parámetros: prefiguración, configuración y refiguración; que en síntesis, son transfiguraciones del tiempo en la realidad narrada. La temporalidad como una correspondencia anticipada para describir: tiempo vivido, universal, de cronología, del calendario y mítico. Paul Ricoeur, Teoría de la interpretación. Discurso y excedente de sentido, México, Siglo XXI, 3a ed. 1999 (1a ed. en español, 1995 “Sólo la dialéctica del sentido y la referencia dice algo sobre la relación entre el lenguaje y la condición ontológica del ser en el mundo.” Prólogo.
[9] Al hablar de una de-codificación y una de-construcción del texto significa a su vez observar el modo de producción de éste antes que su contenido y discurso.
[10] La identidad como mismidad (latín: idem; inglés: sameness; alemán: Gleichheit); por otro lado, la identidad como ipseidad (latín: ipse; inglés: selfhood; alemán: Selbstheit)
[11] Paul Ricoeur, Sí mismo como otro, Barcelona, Siglo XXI editores, 1996, pág. 109.

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